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Joel Campbell desaprovechó una oportunidad para abrir el marcador al minuto 2 de juego. Este fue el aviso de que la jornada se venía cuesta arriba.

El tempranero gol de los visitantes desnudó la falta de ideas de un seleccionado, que hasta en la segunda parte encontró ideas para tratar de no caer 0-1.

El punto de quiebre en el encuentro fue el ingreso de Elías Aguilar. El florense llegó al 54’ a reemplazar a Calvo.

La salida del defensa representó un interés patrio de buscar en el área rival un marcador que era adverso, porque Sudáfrica había sido superior hasta ese momento.

El juego pausado, en conjunto y buscando los espacios a la espalda de la zaga tricolor fue veneno para las aspiraciones de los locales.

Aunque el gol de los africanos no se gestó desde esta asociación de toque, el génesis fue un error de salida de la defensa costarricense.

Johan Venegas se aprestó a recibir un pase que nunca llegó. Con el equipo a contra pie, Andile Jali pasó entre Duarte y Oviedo para con fino toque dejar tendido en la grama a Keylor.

Corría el minuto 8 y los nacionales siguieron naufragando en su intento de buscar crear fútbol peligroso.

La primera parte terminó con un Estadio Nacional apagado, La Sele era opaca y la grada lo sabía. Muchos pedían la luz que brindan los que saben con el balón

El ingreso Aguilar se acompañó de un empuje teñido del aplauso que bajaba desde las gradas. Con Aguilar buscando espacios y un equipo tirado arriba, los del Macho encerraron a Sudáfrica en su media cancha.

A trompicones los nacionales encontraban espacios, pero sin claridad. Ureña lo intentó, Colindres, que entró de cambio por un Venegas desaparecido, también trató de afuera. Pero hasta allí llegaron las intenciones de La Tricolor.

El cambio de Elías cambió la fisonomía del encuentro, pero no fue suficiente para revertir un partido que inició cuesta arriba.