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Flujos de capital hacia Costa Rica

La llegada de flujos puede llegar a ser una especie de adicción y esta puede finalmente conducir a una enfermedad económica

Miguel Gutiérrez-Saxe Hace 10/7/2015 10:37:00 AM

Para nadie es un secreto que el estilo de desarrollo de las últimas décadas en nuestro país requiere abundante inversión extranjera, directa o financiera, con diferentes fuentes.

La atracción de inversión extranjera directa, sin exigencia sobre logros de encadenamientos productivos, o fiscales, y de escasa generación de empleo y valor agregado nacional.

La política de endeudamiento externo desplegada en los últimos años para hacerle frente a crecientes gastos, escasos nuevos ingresos y  déficit fiscal.  

Los flujos especulativos, hoy un tanto más limitados por la existencia de algunas políticas del BCCR.

Pero hay otro fuente, la originada en los flujos de lavado de dinero, la que es bastante indeterminada y de magnitud difícil de establecer.

A tal punto convergen estos flujos que no tenemos derecho a sorprendernos de que en ciertos momentos la afluencia de capitales lleguen a ser una amenaza inminente,  o implique riesgos.

La llegada de flujos, sin que correspondan a necesidades del desarrollo, que no se registra ni se mide sus impactos, puede llegar a ser una especie de adicción y esta puede finalmente conducir a  una enfermedad económica, cuyos síntomas ya se pueden palpar.

Los  estudios de esta enfermedad económica, llamada holandesa, se refieren a una fecha no tan lejana, los años sesentas, que quedó  asociada originalmente al descubrimiento de recursos energéticos en ese país. En este caso, la exportación del gas natural provocó un flujo de recursos (divisas) hacia Holanda y  una apreciación de su moneda.

Esta situación ventajosa de generación de ingresos tuvo consecuencias no tan favorables o graciosas: la revaluación de su moneda y la consiguiente pérdida de competitividad de las otros sectores de esa economía, llegó al extremo de desindustrializar esa economía , pues resultaba más barato importar que comprar lo producido en el país.

Actualmente , la enfermedad holandesa se refiere a las consecuencias dañinas generadas por un aumento significativo en los ingresos de un país, ya sea por la producción de algún bien de extracción (minería, petróleo, etc.), o por la producción de algún bien o grupo de bienes, o por la inversión externa.

Lo central de la enfermedad es que el alto crecimiento de los ingresos en una parte de la economía, puede perjudicar  a otros sectores económicos  (en nuestro país, de producción local, turismo, o exportadores, entre otros) vía pérdida de la competitividad al apreciarse la moneda propia.