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La relación de las personas con sus perros en muchos casos llega a convertirse en algo indisoluble, se transforma en una relación de familia.

Así le ocurrió a Cassidy Williams, que se enamoró hace cinco años de Dood, un golden retriever que se convertiría en un compañero de vida.

Por eso, según narra CNN, cuando lo diagnosticaron con cáncer de hueso terminal fue un golpe al corazón. "Siempre fue un perro feliz, dulce y saludable", dijo.

La familia sufrió con la noticia y como sabían que se acercaba la hora de decirle adiós a Dood decidieron que su despedida debía estar a la altura.

Entonces idearon un plan. Cassidy se casaría con su prometido Matthijs en la playa, y el padre de ella haría el viaje hasta una zona costera de Oregon en carro, llevando al perro en un remolque.

La intención era que Dood llevara los anillos y de paso viera el mar por primera –y última- vez, pues siempre “ha vivido en una pequeña burbuja”, dijo Williams.

Cuenta la familia que, llegado el momento, no fue una experiencia fácil, aunque definitivamente valió la pena. Dood se sintió extraño al principio pero luego incluso disfrutó el agua.

"Era tan feliz, tenía tanta energía", dijo Williams.

Pese a la difícil situación y la pérdida de su amada mascota, las imágenes y el recuerdo de cómo disfrutó aquel momento quedarán en la memoria de la familia.