Última Hora

Un oficial de policía en Minnesota persiguió por más de 30 kilómetros a un carro cuyo chofer se negaba a parar, pero cuando finalmente consiguió detenerlo se llevó la sorpresa de su vida.

La conductora era una niña de ocho años en pijamas.

El policía comenzó a seguir el vehículo tras varios reportes de conductores que alertaban sobre un conductor que hacía peligrosas maniobras en la autopista.

Lo que sorprende más es que la niña no viajaba sola. Sus dos hermanitos menores fueron cómplices en esta peligrosa travesura.

Por fortuna nadie resultó herido y los niños fueron llevados de vuelta a su hogar.