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Apasionado como nunca. Un hombre de ideas firmadas en piedra, integral, inteligente y jocoso.

Así era Orlando de León Catalurda, quien nación en Maldonado Uruguay en 1945 (70 años) y quien llegó al fútbol nacional de casualidad, pues una vez iba camino a Puntarenas y pasó por un café a San Ramón y ahí se quedó.

Debutó en el banquillo ramonense en 1972 y a partir de ahí hizo carrera con Herediano, Barrio México, Guanacasteca, Santa Bárbara, Turrialba, Pérez Zeledón, Liberia, Santacruceña, Puntarenas FC y Carmelita.  

Toda esa experiencia hizo alcanzar el record de más de 2.100 partidos dirigidos en su carrera y siete ascensos Guanacasteca (1995), Santa Bárbara (1998), Ramonense (2004 y 2008), Carmelita (2012) y Liberia (2015).

Pero más allá de sus impresionantes datos, para el fútbol nacional, la ausencia de De León dejará un vacío muy grande e incluso algunos allegados afirman que el deporte pierde algo de pasión.

“Más allá de su forma ser alegre, don Orlando era una persona muy inteligente. Leía mucho, incluso era amante de la arqueología, su otra pasión”, indicó el periodista y amigo cercano, Roberto García.

García aseguró que sentarse a hablar con él era increíble, pues tenía mucho conocimiento de diversos temas.

“Él creía mucho en los jóvenes. Nos dejó mucho la pasión con la que trabajo, la honestidad, lealtad, sus principios y sobre todo su amor incondicional por el fútbol”, explicó el periodista.

García indicó que el exentrenador tuvo una amistad con el expresidente de Uruguay, José Mujica.

Un padre en el fútbol.

Para el técnico Jafet Soto, De León fue su “padre” futbolísticamente hablando.

“Desde los 14 años fue mi principal mentor. Si tengo que hablar de un padre en el fútbol, sería él. Don Orlando nos ayudó y nos impulsó a cumplir nuestros sueños, siempre nos dio ánimo”, manifestó el gerente del Herediano.

“Hablamos antes del partido frente a Limón (último compromiso dirigido por el estratega el pasado domingo) y hablamos de fútbol y del Herediano”, mencionó.

Marvin Solano, otro estratega mencionó que siempre fue una persona respetuosa y siempre compartió todos sus conocimientos con el resto de colegas.

“Lo conocí desde la época de San Ramón, siempre fue un luchador constante, recuerdo grandes anécdotas.

“Su principal aporte fue creer en los jóvenes”, indicó Solano.

Su amor por el Herediano será reconocido por el club en un pequeño homenaje que tendrán antes del partido ante Cartaginés de este domingo y el miércoles próximo en el juego ante Tigres de México por la Liga de Campeones de Concacaf.